|
||
¿De que mano andan
nuestros ríos? Artículo publicado en La Voz de
Galicia el 26/11/00 |
||
|
¡En galego! |
||
Lo que hace la mano derecha no lo sabe la izquierda, y esta prefiere no saber de la primera. Estas son impresiones que provocan las actuaciones de las Consellerías de la Xunta de Galicia en cuestiones fundamentales sobre la organización del territorio en nuestra comarca, aun que no sean privativas de ella. Tenemos por una parte una gloriosa exaltación de nuestro patrimonio natural, meritorio de protecciones varias, campañas de publicidad, trípticos de ayuntamientos y oficinas de desarrollo comarcal, programas de promoción de turismo rural, actuaciones para recuperación de las especies de nuestros ríos, ... Verdaderamente, algún despistado podría pensar que hay preocupación oficial por estos temas.
Por la otra, falso desarrollismo en forma de embalses. Embalses grandes, embalses pequeños y, como no, minicentrales. Embalses preventivos de «pertinaces sequías» y inundaciones catastróficas, de modulación de caudales y regadíos varios ¿quizás para olivos y palmeras?. Motivos casi todos estos que a otro despistado lo situaría, por lo menos, entre Murcia y Almería, o en la Puebla de Guzmán. Después de los embalses, líneas eléctricas que se juntan, se separan, se cruzan, roturándolo todo. Tendidos eléctricos por donde van roban esa riqueza natural en forma de electricidad que no paga peaje; que ni siquiera deja acuse de recibo cuando llega a su destino.
Los embalses contaminan el agua, destrozan las riberas, aniquilan especies endémicas y rompen el ecosistema natural de los ríos. ¿Y para que?. Pues en el caso del plan para el aprovechamiento hidroeléctrico integral del Ulla, para aumentar la producción de energía eléctrica un 0,5%. ¿Merece la pena estropear tanto para eso? Simplemente con poner bombillas de bajo consumo en el alumbrado público se ahorraría mucho más. Claro que en este caso disminuiría la factura eléctrica, cosa que parece no interesar mucho. De estas cosas habla la directiva del agua, aprobada hace poco más de un mes en el Parlamento europeo. Para esto aún no somos europeos.
Volviendo a lo de las manos. Hay que tener mucha mano para que la mano derecha y la mano izquierda siga cada una a lo suyo sin romper con el cuerpo común que las sostiene. A lo mejor es porque no lo saben y por eso se lo hay que decir, para que lo sepan. Claro que con ese cuerpo-padre de indisimulada preferencia por la mano del hormigón y el kilovatio bien poco podría la otra, aún que quisiera. O le echamos una mano a nuestros ríos, o se la echan (ya saben quien).
Xoán Santaló. Merza.
Nota: Xoán Santaló es Vicepresidente de COGADER (Coodinadora Galega para a Defensa dos Ríos)